Seguro que así no la habían visto nunca. El asunto fue que dando pata nos medio perdimos y cuando llegamos era de noche. Chiquito pateo pa nada mano! jajaajj pues todavía a esa hora habían guirufos sacando fotos. Lo que es no tener nada que hacer.
Creo que es un famoso actor de una novela portuguesa en la que salen unos tios con una especie de guitarra y tocan unos fados o algo así. Allí en el barrio ese no lo conocía nadie, pero él dice que sí.
En estas calles le ofrecieron a mi cari un cosa muy rara, olorosa, creo que sirve para fumar o algo así. Estas cosas como en Candelaria no se ven, no sé lo que son... mi cari nos dirá.
El centro de la ciudad está totalmente reurbanizado tras el terremoto del XVIII (el que dejó las grietas en la catedral de Salamanca), pues ese. y aquí ven lo rapidito que los lusos hicieron una ciudad nueva. Esta es la estación de tren.
Uno de los símbolos de la Lisboa del XIX, un ascensor que comunica dos barrios por medio de un artilugio que hace las delicias de los guiris.
y con las vistas del Puerto de Cruceros de la ciudad. Chiquito montón de guiris en este mirador. Un sitio encantador, muy bonito, como la modelo esta que se ha colado en la foto.

Una de las experiencias más bonitas de este viaje fue subirse a uno de los viejos tranvías de la ciudad del Tajo. Y pa buscar asiento no veas que chungo primo! El calvo aquel no se levantó hasta el final.